1. ¿Para quién es el sitio?
Define el público principal y la tarea que quiere completar. Una persona que compara proveedores necesita información distinta de un cliente que busca ayuda. Empieza por el recorrido más importante y añade después los caminos secundarios.
2. ¿Cuál es el siguiente paso?
Ofrece una acción útil en cada página: conocer un servicio, leer un caso relevante o preparar un proyecto. La acción principal debe ser fácil de encontrar. Pide en el formulario solo la información necesaria para iniciar la conversación.
3. ¿Qué puedes demostrar?
Prepara descripciones claras, material de proyectos reales y datos de contacto. En un caso de estudio, explica el problema, tu aportación y los resultados que puedas respaldar. Comprueba el permiso antes de publicar nombres, logotipos o información privada de clientes.
4. ¿Qué idiomas y conexiones necesitas?
Enumera los mercados, los idiomas que puede atender tu equipo y los sistemas que deben conectarse al sitio. Distingue la traducción de la web de los idiomas de atención al cliente. Identifica los datos, su destino y la persona responsable de cada conexión.
5. ¿Quién lo mantendrá actualizado?
Decide quién actualizará los artículos, comprobará los formularios y mantendrá los contactos. Acuerda el funcionamiento móvil, las comprobaciones de accesibilidad y el proceso de revisión. Operar el sitio resulta más sencillo cuando las responsabilidades están claras.
¿Tienes un proyecto en mente?
Cuéntanos cómo trabajas y qué te gustaría mejorar.